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viernes, 25 de septiembre de 2009

Tres historias y un Cucufato

Como todas mis historias os voy a contar tres cosas que parecen no tener relación entre sí pero la tienen:

Una:

Tengo una camisa realmente hortera, tan hortera que destaca de mi ropa habitual. Tiene todos los elementos posibles: pájaros, flores, letras chinas, brazos de campana, y chorreras. Cuando voy con ella por la calle, la gente me mira con una mezcla de horror y admiración por la valentía de ser capaz de llevarla.


Dos:

Cuando se piensa en la típica imagen de la Gran Vía Madrileña se ve un edificio que hace esquina. Si hacéis un esfuerzo de imaginación, recordareis también un cartel que pone Metrópoli y una estatua de una victoria alada que la corona. Esta imagen es una de las más emblemáticas de Madrid.




Pero esa estatua no fue quien contempló el crecimiento de la ciudad, de como los caballos fueron sustituidos por coches, ni los bombardeos de la guerra civil, ni como las violeteras fueron sustituidas por vendedores indios de rosas. La estatua original representa a un joven efebo sobre un ave fénix,. Es un conjunto de gran belleza, comparable a otra de las míticas esculturas madrileñas: "El ángel caído del Retiro". Fue encargada al taller del escultor francés Charles Rene de Saint-Marceaux y es una de las obras de arte que consiguen sobrecogerme el alma.


Pero en las fusiones, traspasos y compras de empresas, la compañía de seguros se trasladó, vendió el edificio, pero se llevó la estatua. Cambió de nombre, y dejó olvidada la escultura original del Ave Fénix escondida en el jardín privado de la empresa, descansando entre frondosos árboles y cuidados parterres donde nadie recuerda que durante años vigilaba la ciudad desde las alturas. Allí el efebo añora el bullicio de la Gran Vía, fantasea con levantar el vuelo sobre los rascacielos para de noche volver a dormir entre los tranquilos arbustos, o se pregunta si en realidad es una estatua de Nils Holgersson sobre un ganso salvaje. Pero como ave fénix que es resucitará de sus cenizas y volverá a disfrutar del bullicio de los visitantes y admiradores. Espero.



La estatua se encuentra ahora en la Castellana, en el jardín de la Mutua de Seguros, y aunque no es una de las cosas más conocidas de Madrid os la recomiendo. Si queréis más información podéis consultar este blog, de donde he tomado las fotos. Aquí.


Tres.

Este verano compré un pajarito. Se llama Cucufato y es bastante ruidoso. Todo el rato hace “mec, mec, mec” y a veces canta. Me despierta por las mañanas y ha llenado mi silencio -y el de mis sufridos vecinos- durante estos últimos meses. Cuando lo veo un poco solo le pongo vídeos de Youtube de pajaritos como él y canta acompasado. Hasta que después de tres minutos se da cuenta que le están tomando el pelo -o pluma- y se calla. Es un poco absurdo tener una mascota que no se puede acariciar pero le he tomado cariño. Es lo más bonito e irritante que me ha pasado últimamente.


Y os dije que eran tres historias que no parecían tener nada en común, pero lo tienen.


Ayer no me despertó el ruido habitual de Cucufato, estaba muerto con esa pose tan poco digna de los pájaros muertos (pata tiesa y cabeza ladeada). Me sentí absurda con un pájaro muerto en la mano y sintiéndome triste. No me pareció digno tirarlo a la basura con los restos de pisto de calabacín y bolsitas de té usadas.


Por eso llamé a una amiga, me puse mi camisa hortera llena de pajaritos, metí Cucufato en una servilleta, que metí dentro de una cajita, y a su vez dentro de una bolsa. Y nos dispusimos a enterrarlo (bueno, entre medias nos tomamos un café en un irlandés con jazz en directo). Tomamos el 27, nos bajamos en el Edificio de la Mutua Madrileña a las nueve de la noche. Pasamos tan seguras delante del guarda de seguridad que apenas se atrevió a balbucear que dónde íbamos. Con un aire de suficiencia le dijimos: "A ver la estatua." Y entramos hasta el fondo. a hurtadillas, bajo la atenta mirada de un Fernando Alonso de cartón piedra, y mientras fingíamos el interés por descubrir nuevos ángulos para admirar la obra de arte lo enterré en el parterre. Hubiera quedado más digno si mi amiga no me hubiera dicho: ¡aligera!, en el momento que me apetecía ponerme triste y soltar la lagrimita.


Y ahí, haciendo compañía a la olvidada Ave Fénix se encuentra un ex-Cucufato. Cucu, este vídeo va por ti.




sábado, 13 de junio de 2009

Codornices escabechadas o cosas que no hacer un en una cita


Encuentro al chico ideal: divertido, muy inteligente, sensible y guapo. Tengo pocas posibilidades, pero aún así hay que intentarlo. Le invito a casa a ver una película y he metido la pata por todos lados:


1.- Ha llegado media hora antes: la casa estaba desordenada y yo saliendo de la ducha.
2.- Como me ha pillado por sorpresa, estaba sonando la música de "Los Fruitis"
3.- Le he intentado preparar un plato típico manchego: codornices escabechadas. Pero tenía varios problemas. Para empezar era la primera vez que lo cocinaba y han salido vomitivas. Para seguir, cuando lo he puesto en el plato parecían cuerpos humanos, ahí enteros. Los símiles que hemos hecho durante la cena eran: parece un anciano al que ha matado una bomba, un masacre étnica, un cementerio de pterodáctilos... Vamos, que daba un asco terrible.
4.- Le ha llamado su "ex" en medio de la noche, al menos un par de veces.
5.- La película era un ñordo japonés imposible, con 20 minutos en el mismo plano y una música para asesinar grillos.

Y ahora estoy sola, con dolor de barriga y unas codornices que no sé si tirarlas a la basura o darles un entierro digno en las macetas de la terraza.

He llamado a un convento para meterme a monja, pero cuando les he dicho que soy una experta en cocina manchega no me han admitido. No entiendo porqué.

lunes, 13 de abril de 2009

El negro zumbón me persigue

Un día se instaló en mi cabeza y no fui capaz de quitarla . Es una canción pegajosa, que me recordaba a las verbenas de mi pueblo y que de pequeña siempre me fascinaba la letra. ¿Un negro zumbón que repica la zambomba y llama a la mujer?

Al principio sólo estaba la música, luego apareció un deseo irrefrenable de tararearla, y al cabo de los días la canción me había invadido y no podía evitar bailarla. Yo intentaba pararlo, pero ese ritmillo tonto se apoderaba de mis caderas y mis hombros.

Comprobé desolada que además era contagiosa, el pobre Yanovka también lo sufrió en sus carnes.

Ahora que pensaba que ya lo había superado ha vuelto a aparecer. Estaba viendo "Caro Diario" de Nani Moretti en la filmoteca cuando en la pantalla ha aparecido.... ¡El negro zumbón!. Se ha escuchado mi carcajada por todo el Cine Doré, y muy a pesar del resto de espectadores he bailado - con más gracia y salero que la Mangano- amparada en la oscuridad del cine. Moretti también bailaba.

P.D. Atención al paso de dinosaurio
P.D.2: La versión japonesa del manisero tampoco tiene desperdicio.

viernes, 3 de abril de 2009

Mi primer Wally



Después de 10 años mi primer Wally me ha buscado y me ha encontrado. Era un chico francés, un tanto tímido y muy tierno. Pasamos un tiempo estupendo, tanto en Francia como en España. Nuestro primer beso fue en el patio de la Mezquita de Córdoba. Recorrimos Toledo de la mano juntos, y nos abrazamos en la Torre Eiffel. Gracias a él cada vez que escucho hablar en francés no puedo reprimir una sonrisa.

Me ha buscado por donde se busca a la gente ahora: Facebook. Y ha retomado la conversación como si no hubiera pasado el tiempo. Me ha dicho que trabaja de lo que quería hacer cuando era pequeño: bombero. Que ahora tiene una sobrina preciosa y un perro.

Me ha pedido que le vuelva a escribir una carta, de las papel, como entonces. Y ahora me veo desenterrando los viejos sobres y sellos, y mi viejo diccionario de francés. ¡Qué divertido!

miércoles, 4 de marzo de 2009

Polillas



Cualquier mariposilla nocturna de las que acuden a la luz.

Así es como define María Moliner a la polilla. Mis veranos de la infancia son impensables sin esas primas feas de las mariposas revoloteando alrededor de las luces. Alguien me contó la historia que las polillas entendían algunas longitudes de onda como un estímulo sexual y que por eso se acercaban de forma suicida a ellas. Eran mariposas enamoradas de bombillas que no las correspondían, y su atracción hacia ellas era tan grande que no podían evitar danzar atolondradamente alrededor, golpearse una y otra vez contra las luces, a riesgo de quemarse. Como no son capaces de entender su error vuelven a cometerlo una y otra vez.

Acabo de descubrir que la luz no es para ellas un estímulo sexual, sino que es un medio de orientación. Las polillas definen su ruta por la posición de la luna y el campo magnético de la tierra, como la luna está muy lejos, es un buen punto de referencia para marcar el rumbo. Es su brújula.

Sea cual sea la explicación, me siguen produciendo la misma ternura esas polillas desorientadas/enamoradas.

jueves, 1 de enero de 2009

Mete el dedo y gira tres veces



Estas navidades he disfrutado de Granada con las Paralelas, Neikos, Moren, Sisifo, Yanovka, Moncadista y Gusiluz. Podría contar muchas cosas, como que hemos averiguado que los tunos se compran las medias en las tiendas de toreros y se las tiñen de negro, que hemos descubierto extrañas mezclas entre caracoles y croquetas llamadas croquetoles (que se caducan muy rápido), nos hemos lanzado doritos, me he apostado una camiseta de Michael Landon con Neikos (el de la nevera de dos puertas), hemos bailado "el negro zumbón" y hemos hablado del misticismo de los topos. Y que nos hemos embuclado una y otra vez.

Os cuento una de las anécdotas de estas navidades. Estuvimos disfrutando de la Alhambra y viendo a todos esos turistas lemmings que miraban los que miraban los otros decidí gastar una broma. Le pedí a la primera pareja de turistas que pasó que nos hicieran una foto. Mientras la pareja sujetaba la cámara yo le expliqué a la Liberá y a Gusiluz que tal y como contaba la leyenda, si metías el dedo en el agujero y girabas tres veces mientras pensabas en un deseo este se cumplía. Lo escenifiqué.

Paso 1: Meter el dedo en la alcantarilla.
Paso 2: Pedir un deseo.
Paso 3: Girar tres veces

La pareja muy amable nos hizo la foto, pero la curiosidad les podía y siguieron mirando. La Liberá, ni corta ni perezosa dijo: ¡Yo también quiero!. Y también metió el dedo en la alcantarilla. Apenas podíamos contener la risa al ver la cara de extrañeza de la pareja. Gusiluz se dispuso a pedir su deseo, pero antes empezó a preguntar si los giros debían ser en el sentido de las agujas del reloj o el contrario. La pareja indecisa nos miraba de reojo hasta que la chica ingenuamente cayó en la trampa y gritó: ¡Ahora yo!

Intentamos aguantar la risa pero apenas podíamos. Nos mordimos los labios, evitamos nuestras miradas y una vez lejos de la pareja de incautos soltamos unas carcajadas que resonaron en toda la fortaleza roja. Dentro de un tiempo volveremos a ver si hemos conseguido instaurar una nueva leyenda urbana. Adjunto documento gráfico.

P.D. Se me ha colado un elfo saltando una seta dentro de la maleta. ¿Alguien sabe algo?

domingo, 21 de diciembre de 2008

When the saints

Voy a ponerle copyright a mi vida. El día de ayer fue una historia increíble detrás de otra, a cada cual más absurda. Lo malo, es que no pasaba en una pantalla si no a mí, y eso no tiene ni puta gracia (y menos sin palomitas).

Os dejo con una estupenda canción con Louis Armstrong & Danny Kaye que transmite el estado de ánimo completamente opuesto al que siento ahora mismo.


miércoles, 3 de diciembre de 2008

Fábula

Fábula (El Greco)

Es genial haber vuelto a encontrar algo que daba por perdido.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Buscando a Wally



Nada, que por más que lo busco no lo encuentro. Veo camisetas a rayas rojas y blancas por todos lados pero ninguna es Wally. Llevo tanto tiempo buscando que ya no recuerdo ni como es. Mientras tanto, me dedicaré a ver buenas películas en mi sofá, cubierta con mi mantita de colores y tomar chocolate caliente.

Si lo encontráis por ahí, avisadme.

martes, 4 de noviembre de 2008

"Una jaula que salió en busca de un pájaro"


"Una jaula salió en busca de un pájaro" (Ein Käfíg ging einen Vogel suchen), dice Kafka (siempre me han encantado sus orejillas) en la colección de aforismos titulado "Consideraciones sobre el pecado, el dolor, la esperanza y el camino verdadero".
Han sido muchas las interpretaciones que se han dado de esta frase de Kafka. Unos intepretan esta frase con una metáfora de lo que sentía Kafka con la literatura, que lo encerraba, pero sin la cual su vida no tenía sentido. Además, el nombre de Kafka en checo significa grajo, lo cual refuerza esa teoría. Otros amigos, al leerla me han hecho reflexiones sobre la libertad, libre albedrío y otras croquetitudes.

A mí simplemente me pareció una frase muy plástica. Además, me di cuenta que el pájaro es pájaro dentro y fuera de la jaula, pero la jaula sólo lo es cuando cumple su función. Hoy soy pájaro.