Mostrando entradas con la etiqueta callejeando. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta callejeando. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de febrero de 2009

Caras felices sobre el cielo de londres

Mira que no me suele emocionar el arte contemporáneo, pero este al menos me ha sacado una sonrisa. Stuart Semple en una instalación montada en el Tate Museum ha lanzado nubes rosas con caras felices por el cielo de Londres. Pero son sonrisas efímeras, como las pompas de jabón que las producen.

Más información

jueves, 1 de enero de 2009

Mete el dedo y gira tres veces



Estas navidades he disfrutado de Granada con las Paralelas, Neikos, Moren, Sisifo, Yanovka, Moncadista y Gusiluz. Podría contar muchas cosas, como que hemos averiguado que los tunos se compran las medias en las tiendas de toreros y se las tiñen de negro, que hemos descubierto extrañas mezclas entre caracoles y croquetas llamadas croquetoles (que se caducan muy rápido), nos hemos lanzado doritos, me he apostado una camiseta de Michael Landon con Neikos (el de la nevera de dos puertas), hemos bailado "el negro zumbón" y hemos hablado del misticismo de los topos. Y que nos hemos embuclado una y otra vez.

Os cuento una de las anécdotas de estas navidades. Estuvimos disfrutando de la Alhambra y viendo a todos esos turistas lemmings que miraban los que miraban los otros decidí gastar una broma. Le pedí a la primera pareja de turistas que pasó que nos hicieran una foto. Mientras la pareja sujetaba la cámara yo le expliqué a la Liberá y a Gusiluz que tal y como contaba la leyenda, si metías el dedo en el agujero y girabas tres veces mientras pensabas en un deseo este se cumplía. Lo escenifiqué.

Paso 1: Meter el dedo en la alcantarilla.
Paso 2: Pedir un deseo.
Paso 3: Girar tres veces

La pareja muy amable nos hizo la foto, pero la curiosidad les podía y siguieron mirando. La Liberá, ni corta ni perezosa dijo: ¡Yo también quiero!. Y también metió el dedo en la alcantarilla. Apenas podíamos contener la risa al ver la cara de extrañeza de la pareja. Gusiluz se dispuso a pedir su deseo, pero antes empezó a preguntar si los giros debían ser en el sentido de las agujas del reloj o el contrario. La pareja indecisa nos miraba de reojo hasta que la chica ingenuamente cayó en la trampa y gritó: ¡Ahora yo!

Intentamos aguantar la risa pero apenas podíamos. Nos mordimos los labios, evitamos nuestras miradas y una vez lejos de la pareja de incautos soltamos unas carcajadas que resonaron en toda la fortaleza roja. Dentro de un tiempo volveremos a ver si hemos conseguido instaurar una nueva leyenda urbana. Adjunto documento gráfico.

P.D. Se me ha colado un elfo saltando una seta dentro de la maleta. ¿Alguien sabe algo?

lunes, 1 de diciembre de 2008

Ballerina ha muerto


Debajo de mi casa hay una imprenta donde voy a fotocopiar con frecuencia. El señor que me atiende tiene puesto de decoración fotos de Franco, la bandera de España (con pollo) y la Ballerina. Sí, la que era una bayeta amarilla que salía bailando. Desde entonces he tenido a curiosidad de saber si la Ballerina era un símbolo fascista y no me había dado cuenta. Quizás su forma recuerde a la de una bandera... no sé. Nunca me he atrevido a preguntar.

Pero hoy, después de muchos años haciendo me la pregunta he descubierto con horror que había desaparecido la Ballerina. En su lugar había fotos de un bebé mofletudo. Es sí, para resarcir a Paco, le han montado un altar muy kitsch entre las máquinas de fotocopiar.

martes, 4 de noviembre de 2008

Cotilla a mi pesar


Tengo que confesarlo: soy cotilla a mi pesar.

Es algo de lo que no me siento orgullosa, pero no lo puedo evitar. Es montarme en el autobús, tren o metro y ser incapaz de abstraerme de las conversaciones ajenas. Y lo peor, es que disfruto mucho.
A diferencia de mi madre, que cuando realizaba la noble labor del cotilleo lo hacía tras los visillos, yo lo hago de manera evidente, descorriendo las cortinas. Me quedo mirando a las personas que escucho, no disimulo la sonrisa e incluso bromeo con ellos. Pues a aquellos que tampoco pueden evitar olfatear los jirones de conversaciones callejeras he encontrado una página muy divertida de otros cotillas anónimos. En recienoido puedes disfrutar de ese tipo de charlas ajenas que logran sacarte una sonrisa involuntaria. Como ellos mismos dicen "es un retrato colectivo de la ciudad (de Madrid) dibujado con las palabras que van cazando al vuelvo quienes la atraviesan diariamente." Para muestra, un botón:

Pobre Litvinenko

En el autobús, llegando a Carabanchel

Chica 1: Qué fuerte lo del espía. Al final era polonio.

Chica 2: Que no, tía, que era ruso.


P.D. Pero no se lo digáis a nadie.